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ERROR DE PENSAMIENTO III: LAS EXIGENCIAS, EL CAMINO DIRECTO A LA FRUSTRACIÓN

Actualizado: 17 feb 2020

EXIGENCIAS. Pensar sobre cómo debemos ser o actuar nosotros (Perfeccionismo), los demás y la vida (baja tolerancia a la frustración) de forma inflexible y absolutista.

Las exigencias toman la forma de “DEBERÍA…” “TENÍA…” “TODOS…” “SIEMPRE…” y nos generan expectativas difíciles de cumplir lo que nos lleva a sentirnos mal.

Las exigencias pueden dirigirse:

- A uno mismo (autoexigencias): las autoexigencias conducen a emociones como culpa, vergüenza, pena y malestar que disminuye nuestra autoestima. Ejemplos comunes:

“debo ser aceptado por todos”

“no debo cometer errores nunca”

- Hacia los demás: conducen a emociones como la rabia y el asco

“los demás deben actuar siempre como yo deseo y espero que actúen, de forma agradable y justa”

- Hacia la vida: como la anterior conduce a la rabia y el asco

“la vida debería ser fácil para mí y conseguir lo que quiero sin esfuerzo”

Nos exigimos ser (pensar, sentir y actuar) según unos criterios o valores imposibles, y cuando no se cumplen nos sentimos mal con nosotros mismos o con los demás.

En lugar de EXIGENCIAS es mejor guiarnos por PREFERENCIAS: en lugar de “nunca me debo equivocar” pensar “me gustaría no equivocarme, pero equivocarse es la mejor forma de aprender”

Las exigencias también dan lugar a otros pensamientos dañinos que nos alejan de lo que nos hace realmente felices, como


7. Los deberia à Flexibiliza tus normas y valores

Yo no tengo que hacer las cosas de cierta forma determinada y las cosas no tienen que ser como yo quiero. Sería bueno que las cosas fueran hechas, pero la perfección no es necesaria para vivir mejor. ¿Qué ocurre en realidad si las cosas no ocurren o no las hago como creo que debiera ser? Piensa que las normas y los valores son personales y cambiantes, no son iguales para todos ni son siempre los mismos.

EXIGENCIAS. Pensar sobre cómo debemos ser o actuar nosotros (Perfeccionismo), los demás y la vida (baja tolerancia a la frustración) de forma inflexible y absolutista.

Las exigencias toman la forma de “DEBERÍA…” “TENÍA…” “TODOS…” “SIEMPRE…” y nos generan expectativas difíciles de cumplir lo que nos lleva a sentirnos mal.

Las exigencias pueden dirigirse:

- A uno mismo (autoexigencias): las autoexigencias conducen a emociones como culpa, vergüenza, pena y malestar que disminuye nuestra autoestima. Ejemplos comunes:

“debo ser aceptado por todos”

“no debo cometer errores nunca”

- Hacia los demás: conducen a emociones como la rabia y el asco, y conflictos con los demás.

“los demás deben actuar siempre como yo deseo y espero que actúen, de forma agradable y justa”

- Hacia la vida: como la anterior conduce a la rabia y el asco

“la vida debería ser fácil para mí y conseguir lo que quiero sin esfuerzo”


Nos exigimos ser (pensar, sentir y actuar) según unos criterios o valores imposibles e inalcanzables, y cuando no se cumplen nos sentimos mal con nosotros mismos o con los demás.

En lugar de EXIGENCIAS es mejor guiarnos por PREFERENCIAS: en lugar de “nunca me debo equivocar” pensar “me gustaría no equivocarme, pero equivocarse es la mejor forma de aprender”

Las exigencias también dan lugar a otros pensamientos dañinos que nos alejan de lo que nos hace realmente felices.


Ante los "debería"

-------------> Flexibiliza tus normas y valores

Piensa: no tengo que hacer las cosas de cierta forma determinada y las cosas no tienen que ser como yo quiero. Sería bueno que las cosas fueran hechas a mi manera, pero la perfección no es necesaria para vivir mejor. ¿Qué ocurre en realidad si las cosas no ocurren o no las hago como creo que debiera ser? Piensa que las normas y los valores son personales y cambiantes, no son iguales para todos ni son siempre los mismos.


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